El mecanismo consta de un martillo con una piedra de sílex, que es arrastrada por un rastrillo, produciendo una chispa que hace quemar la pólvora de la cazoleta. La pólvora entra por el oído del cañón y combustiona la carga que se encuentra dentro, con el fin de propulsar la bala atacada con un cartucho de papel prensado.