La pintura representa una escena de un pueblo con edificios de color blanco y un camino empedrado. Destaca una figura femenina que camina hacia el fondo, posiblemente llevando un sombrero. Las plantas y flores adornan los balcones, aportando un toque de color y vida a la composición. La paleta de colores incluye tonos suaves y brillantes, predominando azules en el cielo y blancos y tonos tierra en las edificaciones, creando un ambiente sereno y atractivo.