Un detalle muy característico de esta etiqueta clásica es el dibujo de la araña. En la tradición de la FLA, la presencia de pequeñas arañas y sus telarañas en los antiguos almacenes cerrados de madera ("El Zacatín") era sinónimo de una humedad y temperatura perfectas para el añejamiento natural. Con el tiempo, el consumidor colombiano adoptó con cariño la frase "Regálame una arañita" para pedir este ron