El caos y la violencia de Dorohedoro alcanzan un nuevo punto de ebullición en este decimosexto tomo, donde los misterios sobre el origen de Caiman y el poder de los hechiceros siguen tejiéndose con maestría. Q Hayashida despliega su universo brutalmente imaginativo con un dibujo denso y expresivo que no da respiro. Una entrega imprescindible para quienes ya están atrapados en este mundo tan oscuro como adictivo.