Con el peso sentimental de la Gran Época Victoriana, este broche de flecha de fabricación belga, adornado con 34 diamantes de talla rosa y ocho perlas naturales, es una reliquia de 1870: un símbolo de añoranza plasmado en oro rosa de 18 quilates y plata. Más que un simple adorno, es un cómplice silencioso de los designios de Cupido, un regalo conmovedor que susurra a los deseos más profundos del corazón, apuntando con precisión al anhelado objetivo del afecto y el recuerdo.