Con El Fauvismo, que tiene su origen en una gran exposición organizada en 1976 por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el que fue director de la misma, John Elderfield, pone las bases para remdedia esta situación mediante una labor crítica sintética, ordenada y rigurosa: define el fauvismo- como movimiento, como grupo y como estilo-, analiza sus orígenes y desarrollo y describe el trasfondo intelectual de sus cultivadores. Para ello reseña y comenta un importante número de obras, no sólo del trío fundamental que forman Matisse, Derain y Vlaminck, sino también de otros muchos pintores vinculados al movimiento.