El semejante busca a su semejante. Y dios y el hombre son semejantes. Por eso se atraen, se buscan se complementan. Para Bernardo, Dios y el hombre son dos amores en busqueda incesante, aunque la iniciativa es de Dios. Y esta busqueda culmina en la vision. Esta es la base del humanismo cristiano de Bernardo. El cree en el hombre, ese hombre que sabe, quiere, decide su existencia y puede conocer cimas de grandeza o abismos de miseria. MONTE CARMELO, EDITORIAL. Burgos. 2008. Rustica. Nuevo. Nuevo. 1