Un testimonio brutalmente honesto sobre la relación íntima, silenciosa y destructiva con el alcohol. Caroline Knapp convierte su propia experiencia en una reflexión lúcida sobre la dependencia, la autoimagen, la presión social y el miedo a vivir sin anestesia. Un libro valiente, crudo y profundamente humano que ha ayudado a miles de lectores a poner nombre a lo que no sabían explicar.