Tras huir de su pasado, dejando Marruecos para instalarse definitiva-mente en España junto con sus hijos, Mohamed y Ali, Layla creyo haber encontrado la estabilidad que ansiaba para su familia. Sin embargo, en su vida, el amor, el exito profesional o la felicidad, a pesar de su esfuerzo por evitarlo, no siempre iban de la mano. Tampoco los tenia por igual. Eran como trenes que se retrasan, se averian en tuneles o que se quedan detenidos instantes antes de llegar a su destino ante la impasibilidad de los viajeros.