Cuando Andrew Offutt murio, su hijo Chris heredo un escritorio, un rifle y ochocientos kilos de porno. Andrew fue considerado el rey de la pornografia escrita del siglo xx, con una carrera literaria que comenzo como un medio para pagar la ortodoncia de su hijo y que pronto cobro vida hasta alcanzar su punto algido durante la decada de los setenta, cuando la popularidad comercial de la novela erotica llego a su apogeo. Con su esposa ejerciendo como mecanografa, Andrew escribio desde su casa en las colinas de Kentucky, encerrado en una oficina en la que nadie osaba entrar, mas de cuatrocientas novelas. Pero, cuanto mas escribia, mas crecia su ambicion y mas dificil era para sus hijos formar parte de su mundo.En el verano de 2013, Chris regreso a su ciudad natal para ayudar a su madre, ya viuda, a salir de la casa de su infancia. Cuando comenzo a leer los manuscritos y las cartas de su padre, por fin tuvo la oportunidad de conocer a aquel hombre dificil, voluble y, a veces, cruel al que habia amado y temido a partes iguales, y se dio cuenta de que en ausencia de su padre podria dar sentido a su vida y a su legado.