Un retrato incómodo, lúcido y profundamente crítico sobre la juventud y su lugar en el mundo moderno. Fischer no idealiza ni condena: analiza. Se adentra en las tensiones generacionales, en la ruptura con los valores heredados y en la búsqueda —a veces caótica— de identidad en una sociedad en transformación. Este libro no habla solo de una época, habla de un conflicto que se repite: el choque entre lo establecido y lo que quiere emerger. Perfecto para quien quiere entender por qué cada generación siente que empieza de cero… y por qué eso nunca es del todo cierto. Una lectura que conecta pasado y presente con una claridad sorprendente.