Montparnasse en París, hacia 1924, contenía más escritores norteamericanos por metro cuadrado que la propia New York. Las causas de esa emigración eran muchas. En parte la tentativa de huir de la Ley Seca, en parte el prestigio inevitable de la capital gala erigida en faro de la vida artística e intelectual en la Europa conva-lesciente de la Gran Guerra. Además, era muy fácil escuchar el mejor jazz en los locales de la Rive Gauche. En este libro se retrata la vida cotidiana de esa situación que, al decir de Heming-way, hizo de París en la época narrada "una fiesta” #261031-BDM+000100