Una de las autoras más originales e inquietantes del llamado género «negro», Patricia Highsmith (1921-1995) no solo gozó de un enorme éxito de público, sino que también recibió el aplauso de la crítica. Llevadas al cine en varias ocasiones -quién no ha sentido un escalofrío al ver Extraños en un tren o El amigo americano-, sus novelas se mueven en un universo donde el bien y el mal son permeables, la moral resulta un término relativo y la realidad casi nunca es lo que se ve. Curiosamente, lo que el lector supone un brillante artificio literario se parece bastante a la perspectiva vital de la escritora. Con La implacable Patricia, Joan Schenkar desvela los recursos que Patricia Highsmith, la autora, empleó para crear un personaje aun más misterioso que cualquiera de sus héroes de thriller. Patricia Highsmith, descubre, por ejemplo, la atronadora secreta de cómics, la estadounidense que pasó media vida fuera de su país pero no renunciaba a ciertos iconos de su patria, o a la clamante compulsiva de mujeres a las que despreciaba. En suma, la completa personalidad de alguien a quien, según asegura Schenkar: «Todo lo humano le era ajeno.»