Garci, José Luis: Beber de cine, Madrid, Nickel Odeón, 1997, Tapas duras, XI pág, 153 pág, ilustraciones, 22x15, firma anterior propietario
A José Luis Garci le gusto todo, pero mucho. Es un vividor, en la mejor acepción de ¡apalabra, que tiene cuatro. Disfrutai existiendo, cosa que no está al alcance de todos los mortales, porque no ignora que vivir, que es bueno y que es malo es un experimento único en la vida. Dotado con una cualidad sagrada, el entusiasmo, Garci es un escritor que dirige películas espléndidas y que ahora ha vuelto al lugar del que nunca se había ida: al móvil museo del cine. Se le ha ocurrido algo que, una vez más, na se le había ocurrido antes a nadie: rescatar del cine, que es una embriaguez en la penumbra, esas bebidas que iluminan nuestra corta residencia terrestre, un libro que sitúa cada cóctel en su sitio y
en la mano que lo merece, un itinerario por ciudades, bares y personas estrictamente emocionante... Estoy tardando mucho en decir que Garci es un genio, o sea, alguien que hace lo que no puede hacer uno que sólo tenga talento. Tiene una cualidad literaria sin la cual, según Robert Louis Stevenson, todas las demás cualidades son inútiles: el atractivo. José Luis escribe como habla y habla como bebe, con precisión y con alegría... Hay que brindar por esto libro. Varias veces.
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