La reedición de Miguel Castellote de estos ensayos del mítico César Arconada dedicados a Charlot, Lillian Gish y Harold Lloyd. Sabemos de la pasión por el cine de nuestras vanguardias literarias (Alberti, claro, que le dedicó un poema a un Keaton surrealísticamente zoofílico), éste sería un ejemplo más. Arconada murió en su exilio moscovita a principios de la década de los sesenta.