Los nombres de los Grimm y Andersen, y en menor medida Hoffmann, forman parte inseparable, esencial y preciosa de aquella etapa, no muy lejana en el tiempo, siempre cercana en los recuerdos, de nuestra infancia, en la que «El cascanueces y el rey de los ratones», «Blancanieves», «El soldadito de plomo», «El patito feo», «Hansel y Gretel», «La sirenita», «La reina de las nieves», «El sastrecillo valiente», «Juan sin miedo», y otros mil personajes más poblaban nuestro mundo de fantasía, con una intensidad y presencia casi más real que la misma realidad que nos rodea.
Niños españoles, franceses, alemanes... vivieron, gozaron, padecimos con las mismas historias. Y no solo nosotros; nuestros padres siendo niños, y nuestros abuelos, y los padres de nuestros abuelos hasta...
La publicación del libro Cuentos de mamá ganso (1697), del escritor francés Charles Perrault, significó el inicio de un nuevo estilo de literatura: los cuentos de hadas.
También cabe destacar la relación e importancia que para el desarrollo del cuento europeo tuvo la gran influencia de Las mil y una noches, la célebre recopilación medieval en lengua árabe de cuentos tradicionales del Oriente Medio.
A partir de 1806, y durante seis años, los inseparables hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, eruditos, filólogos, investigadores culturales, lexicógrafos y escritores alemanes de Hanau, estado de Hesse, se dedicaron a reunir cuentos, mitos y leyendas populares, transmitidas hasta entonces de forma oral. Su afán no era entretener a los niños, sino salvaguardar la tradición nacional alemana. Los Grimm tenían una misión: querían honrar una parte de la historia cultural de su país que, creían, se perdería para siempre. Ese fue el motor de todo su trabajo, que no se limitó a los cuentos. Sus trabajos sobre gramática, folclore y mitología y, especialmente, su monumental diccionario pusieron los cimientos de la Germanística como disciplina académica
Así pues, en 1812-14 se publica la primera colección de cuentos de los hermanos Grimm, Cuentos de niños y del hogar, y en 1816-18 Sagas alemanas, abriendo una serie de colecciones de las distintas regiones alemanas y elaborando los cuentos de la tradición oral en el entorno burgués de Kassel, marcado por el carácter de los hugonotes. Como se ha dicho, estas narraciones, en sus comienzos, no iban dirigidas a un público infantil, sino que estaban en relación con la literatura narrativa y en su origen eran novelas cortas folletinescas (por ejemplo, la de La bella durmiente del bosque).
En cuanto al danés Hans Christian Andersen (1805-1875), cultivaba la poesía, la novela, el teatro, siendo un escritor muy fecundo que escribió también varios libros de viajes, entre ellos su Viaje por España (realizado entre septiembre y diciembre de 1862), país del que le impresionaron especialmente las ciudades de Málaga (donde tiene una estatua en su honor), Granada, Alicante y Toledo, aunque su fama se debe casi exculsivamente al hecho de haber sido el autor predilecto de los niños por muchas generaciones.
A diferencia de los hermanos Grimm, Andersen no es un estudioso de la lengua y la cultura popular. Es un escritor fascinado por la belleza de los cuentos tradicionales que escuchaba durante su infancia: su padre le leía fragmentos de Las mil y una noches, y sus vecinas le contaban cuentos populares daneses. En ello está, en parte, los orígenes de sus cuentos, junto con la experiencia propia como elemento esencial de los mismos.
«Ante todo –escribe el filósofo español Fernando Savater–, los relatos de Andersen se han hecho inolvidables y quizá insuperables en su género por el pulso sobrio, leve, ingenuo y a la vez lleno de melancólica sabiduría con que están contados. Toman motivos y leyendas populares, pero no para elevarlos a ninguna excelsitud culterana, sino sencillamente para tamizarlos a través de una subjetividad moderna que los aprecia en su plena valía, aunque pese a todo sin creer ciegamente en ellos».
Pese a que en ellos hay un fondo mágico y portentoso, los cuentos de Andersen son un canto a la vida. En este sentido, proporcionan al lector una perspectiva verídica de la existencia.
Un caso un poco aparte es el del escritor, dibujante, compositor músical y jurista prusiano Ernest Amadeus Hoffmann (1776-1882), más conocido como E.T.A. Hoffmann, que no es exactamente un autor de «cuentos de hadas» y la línea que siguen sus narraciones va a entroncar con el cuento de terror, salvo en algún caso puntual como «El cascanueces y el rey de los ratones» (1816), cuya historia es más conocida por una adaptación escrita por Alejandro Dumas («El cuento del cascanueces») que en 1892 el compositor ruso Pyotr Ilyich Chaikovsky y los coreógrafos Marius Petipa y Lev Ivanov convirtieron en el ballet El Cascanueces, que se ha convertido quizá en el más popular de todos los ballets.
Nacido en la capital de Prusia Oriental, Königsberg (la actual Kaliningrado rusa), adoptó el nombre de Amadeus por su admiración al compositor Wolfgang Amadeus Mozart. Ejerció el cargo de director de orquesta en Bamberg y como jurista hasta el final de sus días, a pesar de la locura que le sobrevino a causa del alcoholismo y la sífilis.
Como escritor solo podía producir en un ambiente de bohemia y con la ayuda de la bebida. Ello, en parte, queda reflejado en su obra cuentística, pues el choque entre la realidad vista con trivialidad cotidiana y el sueño como país de la magia y de las visiones fantasmagóricas, va a ser el tema de sus obras de ficción, en las que combina lo grotesco y lo sobrenatural con un poderoso realismo psicológico.
El mundo para Hoffmann estaría lleno de fantasmas y demonios. Sus cuentos de horror y suspense se encuentran entre los mejores y más influyentes del movimiento romántico de la literatura alemana. En ellos traza una línea divisoria entre el hombre poético, que siente lo maravilloso del mundo y, con ello, aprehende lo auténtico de las cosas, y el pedante insensible que se estanca en la realidad vulgar, con su fe en las fuerzas supraterrenas que rigen la vida del ser humano y se emparentan con la romántica tragedia del sino.
La gran fantasía de Hoffmann, que lo lleva a un reino extraño y misterioso, y la magia demoníaca, que parece ser para él como un terreno propio, lo hacen, con mucho, actualmente, el autor menos adecuado para niños.
SUMARIO
Prólogo
CUENTOS DE ANDERSEN
- La caja de cerillas.
- Los cuentos de Fernandillo.
- El baúl maravilloso.
- El traje invisible.
- El silbato prodigioso.
- El pino.
- Claus el grande y Claus el chico.
- La princesa y el guisante.
- Las flores de la niña Ida.
- El niño mal criado.
CUENTOS DE HOFFMANN
- La puerta tapiada.
- Coppelius.
CUENTOS DE GRIMM
- El violín maravilloso.
- La bruja del bosque.
- Juan el optimista.
- La muerte más dulce para los criminales.
- El misterioso baile de las princesas.
- Las tres plumas.
- La alondra.
- Gretel la glotona.
- La casa del bosque.
- El lobo y el hombre.
- Los tres pelos de oro del diablo.
- Los tres hermanos.
- Piel de oso.
- Los seis criados.
- La novia blanca y la novia negra.
COLECCIÓN PÚRPURA
Con motivo del centenario del fallecimiento del escritor y poeta español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), la Editorial Libra, que estaba ubicada en el número 18 de la calle Doctor Esquerdo, de Madrid, lanzó en 1970 la Colección Púrpura, una biblioteca de 100 títulos (el primero de ellos las Leyendas y narraciones de Bécquer) de los más destacados autores de todos los tiempos, con el fin de que, por un reducido precio, pudieran estar en todos los hogares españoles.
Algunos aspectos destacables de la colección son el amplio y especializado elenco de prologuistas y la página con retratos de cada autor dibujados por Cañizares.