Fargue, Léon-Paul: El peatón de París, Madrid, Errata Naturae Editores, 2014, Rústica con solapas, 269 pág, 21x14 Prólogo de Andrés Trapiello
Épico y moderno, este libro mítico es un perpetuo homenaje a los detalles exactos. Podría afirmarse que Léon-Paul Fargue no hizo otra cosa en su vida que prepararse para escribirlo; toda su existencia, todas sus experiencias humanas y literarias, lodas sus obras desembocan en estas páginas. Fargue. que habia nacido en 1876 en París, escribió la mayor parte de B peatón Ae París en 1938. para publicarlo un año después, lodo el libro parece un único y modulado plano secuencia; o. si se prefiere, una melodía. También un caleidoscopio que no dejara de girar. En algunos pasajes. Fargue nos conduce incluso, gracias a su fabu losa memoria y a sus dotes de poeta y narrador, hasta el París de fi nales del XIX; no camina con un rumbo concreto, sino que se deja llevar. Suma el detalle histórico o arquitectónico a los recuerdos y la ensoñación, y descubre maravillosos tesoros en los personajes y calles más anónimos. Su ciudad, de cafés, muelles, mercados y cabarets, está llena de desconocidos tanto como de una seductora nómina Je personajes célebres Picasso. Sane. Prousl, Morand. Radiguet. Mac Orlan...—. representantes del tout París. Memoria sentimental de la ciudad y de si mismo, de lo que vio. de lo que ya no existe, amigos, casas, barrios, plazas... el tono nostálgico que atraviesa el peatón de París queda a ratos en sordi na gracias al cambio de registros y la pura risa: el inteligentisimo humor de Fargue sabe ofrecer, tras el párrafo de ecos baudelrianos —puro spleen—, grandes cuadros, satíricos de esa misma sociedad evocada. Al pasar estas páginas, tan contemporáneas y vividas a pisar del transcurso del tiempo, volvemos a tener la certeza de que el París de los grandes fláneurs no es sólo tiempo pasado, una ciudad de leyenda perdida ya para siempre, sino que permanece muy viva y es mucho más que literatura.
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