En el límite abrasado de Texas, donde los ranchos reúnen la ley del revólver y la sombra de los bandidos aún se alarga al atardecer, un joven vaquero llega para reclamar lo que cree suyo. Pero el terrateniente que controla el valle no está dispuesto a ceder sin combate. Con la marca del rancho en su hombro y un juramento en sus labios, deberá enfrentarse a la codicia, las emboscadas y la desconfianza de un pueblo que sabe que “frontera” es sinónimo de peligro. Porque en Texas, la justicia no se implora… se dispara.