Edward Armstead, magnate de la prensa, dirige un imperio mediático con ambiciones políticas. Disfrazando el sensacionalismo de periodismo ético, manipula gobiernos, negocios y vidas personales desde su despacho. Wallace construye un retrato afilado del poder mediático y su capacidad para fabricar la verdad. Entre escándalos, chantajes y dobles caras, el lector asiste a una partida de ajedrez donde la ética no siempre tiene cabida. Una crítica despiadada y muy actual.