Este libro tiene un encanto especial por su antigüedad y su enfoque directo sobre la puericultura en una época muy distinta a la actual. Más allá de su contenido práctico, funciona como testimonio de cómo se entendía la crianza, la salud infantil y la relación madre-hijo en el primer tercio del siglo XX. Tiene valor histórico, médico y también cultural, porque permite ver cómo han evolucionado los discursos sobre el cuidado, la educación y el desarrollo infantil. Es especialmente interesante para coleccionistas de libros antiguos, historia de la medicina, pedagogía o estudios sobre la infancia. Además, su edición y su estética le dan un carácter muy atractivo como objeto. No es solo un manual: es una ventana a otra forma de entender la vida cotidiana y la familia.