Edita: Folio. Primera Edición. La España del siglo XVII olía a cadáver amortajado en seda. El subsuelo de Madrid era una inmensa mazmorra, y el reino entero, su antesala. Hambrunas, sequías, pestes y tributos acobardaban menos que el rigor persecutorio del Santo Oficio. Saber leer, lo mismo que saber curar, resultaba tan peligroso como disfrutar del sexo fuera del matrimonio, en especial para una mujer