florilegio de prosas donde Ferrer Lerín, en un idioma esplendoroso, rindió culto a sus variados vicios y pasiones: unas olvidadas genealogías hebreas alto-aragonesas, a la ornitonimia, los paisajes y los cielos de la cordillera oscense, ciertos círculos del hampa barcelonesa de los años setenta. Escritura para la celebración del mito, de la potencia y también de la oscuridad. “Surge del pozo, a los pocos instantes, con violencia inusitada, un ruido hondo, un fragor de combate que progresa hasta hacerse insoportable. Han llegado los peces. A través de corredores, de pasadizos. De algún modo han recibido la señal. La carne ha vuelto a caer desde el cielo nutricio”.
Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, filólogo, narrador, onirómano, propugnador del arte casual y ornitólogo especializado en grandes rapaces necrófagas. Considerado pionero y fundador del “ala extrema de la escritura novísima”, integrada por Gimferrer, De Azúa y L. M. Panero, entre otros, publicó su primer libro de poesía en 1964, De las condiciones humanas. Consolidó su eminencia el segundo, La hora oval (1971), finalista único del premio Maldoror, cuyo jurado estuvo presidido por Octavio Paz. A finales de los sesenta se trasladó a Jaca como especialista del Centro Pirenaico de Biología Experimental, y su alejamiento durante tres decenios de la vida literaria, que no de la literatura, acabó de fundir esta última en la leyenda de una ceñida e insólita biografía ya desatada, “la que implica el total de mis actos”, según se estipula en uno de sus poemas que propone “dominar el oleaje y el calado de la semántica”. Entre sus diversos reconocimientos, destaca el premio Nacional de la Crítica por su poemario Fámulo (2009). Su prosa, sin solución de continuidad con su poesía, está recogida en un Bestiario, que mereció el premio del Ministerio de Cultura español al libro mejor editado en 2007, en Papur (2008), en la novela Familias como la mía (Tusquets Editores, 2011), en Gingival (2012), en 30 niñas (2014), en Casos completos (2021), así como en las antologías Mansa chatarra (2014) y Besos humanos (2018), entre otros.
184 PÁGINAS, PERFECTO ESTADO