Severo Amador: "Carbuncios". México, Imprenta de Ignacio Escalante, 1908. 52 pp. Retrato del autor. Con dedicatoria manuscrita del autor para Eugenio C. Noé, fechada en 1908. Ex libris. Rústica. Primera edición.
En 1931 fallecía en el Manicomio General de la Castañeda, sifilítico y transtornado un paciente que de acuerdo a su tarjeta de ingreso respondía al nombre de Severo Amador Sandoval, aunque producto de las múltiples personalidades que poseía al final de su existencia, creía ser Yorik Valencia, o el conde Doval. Nacido en Zacatecas en 1886, fue escritor, poeta, impresor, pintor, acuarelista, grabador y maestro. El descubrimiento fortuito de algunas pinturas, que por su estilo rompían con toda la obra conocida del autor, parecía que finalmente le iba a otorgar la fama que en vida se le negó. El exitoso impacto mediático que se había experimentado durante los años noventa con el redescubrimiento de la figura de Frida Kahlo auguraba que la recuperación de Severo Amador tendría una repercusión semejante. Se preparaba una muestra en la que se darían a conocer junto con la treintena de cuadros desconocidos, documentos, papeles personales, correspondencia, la bibliografía completa y algunos otros objetos que se encontraban destinados a organizar la exposición.
La desgracia que lo acompañó en vida le siguió en la muerte, el departamento de la colonia Roma en donde se almacenaba el material destinado a la exposición, ardió en llamas convirtiendo en humo y cenizas el legado de su vida, permaneciendo nuevamente en el olvido general.