ALMA VIKINGA. Odín, dios de la guerra, lo había elegido. Educado en las armas, Ishkar, el primogénito de la casa de Vadin, estaba destinado a realizar grandes conquistas. Cruzó los fiordos para adentrarse en el sur, para doblegar bajo el poder de su brazo a cuantos pueblos se opusieran a su cometido. Era un semidios. Un vikingo. Y al igual que sus dioses, la cólera y la valentía lo caracterizaban . 308 pag. aprox.