Facsímil del Beato de Liébana, códice de Fernando I y doña Sancha. El manuscrito original del año 1047 se conserva en la Biblioteca Nacional. Una obra excepcional, considerada uno de los manuscritos medievales iluminados más lujosos y elegantes conservados en la actualidad.
Única edición facsímil autorizada por la Biblioteca Nacional, limitada a 777 ejemplares numerados y autentificados notarialmente por Ignacio Manrique Plaza
ISBN: 84-88526-03-2
Tamaño: 360 x 268 mm
624 páginas, 114 miniaturas
Editorial M. Moleiro
Encuadernación en piel estezada, incluye estuche de madera forrado y un libro de estudio ilustrado en color (312 pp.) a cargo de Joaquín González Echegaray (Director del del Instituto de Investigaciones Prehistóricas), Manuel Sánchez Mariana (Director de la Biblioteca Histórica, Universidad Complutense de Madrid) y Joaquín Yarza Luaces (Universidad Autónoma de Barcelona).
El Beato de Fernando I y doña Sancha fue realizado en el año 1047 por Facundo, destinado a los reyes de Castilla y León, en cuya biblioteca permaneció hasta su fallecimiento. Permaneció durante siglos en la colegiata de San Isidoro de León, hasta que, en el contexto de la Guerra de Sucesión, Felipe V ordenó su traslado a la Biblioteca Real. Posteriormente, pasó a integrarse en los fondos de la Biblioteca Nacional, con la referencia Vit. 14-2
Facundo dejó constancia de su autoría como scriptor, sin mencionar explícitamente a ningún iluminador. Las extraordinarias imágenes del manuscrito marcan el inicio de una de las tradiciones iconográficas más destacadas del arte occidental. Sus intensos contrastes cromáticos, la singularidad de sus formas y la atmósfera casi onírica que transmiten generan un fuerte impacto visual, difícil de olvidar para quien las contempla.
En su conjunto, el códice se considera una de las obras más sobresalientes de la miniatura hispana y, en particular, del grupo de los Beatos. Destaca por la precisión del dibujo, la combinación de elementos tradicionales con innovaciones de su tiempo, el cuidado equilibrio compositivo y un uso del color que crea ambientes variados de gran refinamiento y solemnidad, alejados de lo habitual en el arte altomedieval. Asimismo, es notable la abundancia de oro, superior a la de otros Beatos conocidos.
Según el profesor John Williams, el Beato de Facundo puede considerarse uno de los ejemplares más elegantes de esta tradición.