Autor: JEAN SÉNACTema: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Colección Letras del Oriente y del Mediterráneo, Nº 13. Prefacio de Rabah Belamri. Traducido del francés por Fernando García Burillo. Título original: Ébauche du pére. Pour en finir avec l´enfance. Fotografía del autor: Tony Ciolkowski. Composición y montaje de la cubierta: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo a partir de una fotografía de Jean Sénac y su hermano en Orán (portada) y Fénetre bleu, 1982, de Pierre Famin, pintor nacido en Argel y amigo de Jean Sénac (contraportada). Madrid, 1995. Novela. Literatura. Novela autobiográfica. Encuadernación en Tapa Blanda de editorial Ilustrada en delantera y trasera. Estado de Conservación: COMO NUEVO el cuerpo e interior del libro en cuanto a su lectura y compostura. INTACTO. COMO NUEVA la cubierta. 19x12,5 cms. 215 páginas. Jean Sénac (Beni Saf, 1926 - Argel, 1973), poeta argelino de grafía francesa, como él gustaba denominarse, fue de los pocos argelinos de origen europeo que abrazaron la causa de la independencia. Poeta de vanguardia, amigo de René Char y Albert Camus (con quien rompió a raíz de sus diferencias respecto a la solución del problema argeliino), terminó alejándose del régimen que había cantado en sus comienzos. Marginado y compelido a vivir en la miseria durante sus últimos años de su vida, fue asesinado durante la noche del 29 al 30 de septiembre de 1973. La búsqueda del padre, de los orígenes, a través de un recorrido sin concesiones por la infancia de ese niño bastardo que primero fue Jean Coma (del apellido de su madre, Juana Coma, hija de un minero catalán que había emigrado a Argelia) y luego Jean Sénac (el ansiado apellido francés que su madre le consiguió por medio de un matrimonio fugaz y desgraciado). El lque Albert Camus llamara hijo mío, en reconocimiento de su común origen, nos sumerge en el drama de la existencia, de su existencia, desde la bastardía que marcó su infancia, siempre a la búsqueda de un padre, imaginario o real (ese gitano cantaor y calavera que violó a la madre), hasta el descubrimiento (o recreación) de una patria, esa Argelia naciente a la que entregó su vida y que nunca lo reconoció como hijo.