La obra que presentamos se centra en uno de los periodos más apasionantes de la antigua Roma, quizás el más decisivo de su historia, los años inmediatamente anteriores a la guerra civil entre Pompeyo y César, cuando se va gestando aquella gran contienda, el propio desarrollo del conflicto bélico e sí, que tuvo su culminación en la famosa batalla de Munda, en el solar andaluz, y finalmente el ascenso al poder de Octavio, heredero político de Julio César, destinado a convertirse como Augusto en el primer emperador romano. El hilo conductor de aquella trepidante y agitada época, en la que sobresalen personajes (César, Pompeyo, Cicerón, Marco Antonio, Cleopatra, Octavio) que figuran por derecho propio en la primera línea de la Historia Universal, son las vidas, en lo que podemos conocer por la documentación disponible, de dos hispanos, oriundos de Gades (Cádiz), muy directamente ligados a los líderes de la palestra política de aquel tiempo. Cornelio Balbo, perteneciente a una rica familia de origen semita, fue amigo de Pompeyo, de quien recibió la ciudadanía romana junto a los suyos, y más decisivamente de César, a quien sirvió fielmente como asesor financiero, espía, experto en temas administrativos, en suma, como conductor "entre bastidores" de muchos hilos de la vida política de una República agonizante. Su labor sería premiada con el consulado, siendo el primer cónsul de Roma no nacido en Italia. Su sobrino, Balbo el Menos, hizo una importante carrera administrativa y militar, culminada con el proconsulado de África, siendo también el primer no italiano en alcanzar los honores del triunfo. Ambos personajes, amantes de la literatura y de las artes, con su conducta y su capacidad políticas, explican muchos de los derroteros de la Historia de aquellos importantes años, no solamente escrita por quienes normalmente suelen ser presentados como únicas figuras comprometidas en un giro histórico definitivo.