Retablo herético de actitudes religiosas canibalismo sacrílego nítidas visiones apocalípticas sobre un fondo Magritte estampitas reconvertidas en provocadora esencia de pecado capital. Y sobre todo humor. Un humor extraño e incluso algo desafecto que empapa los trece cuentos que componen estas Elegías como la lluvia de esos pueblos gallegos en los que se sitúa la acción.