Sigue muy cerca el estilo tradicional de las esculturas de piedra o jade chinas. Representa a un pato en postura de descanso o recostado, un motivo muy clásico en el arte asiático que simboliza la paz y la fidelidad conyugal. Las plumas de las alas están labradas con patrones geométricos incisos repetitivos y líneas paralelas bien marcadas. Por su color marrón oscuro y su brillo ceroso, suele tratarse de estética.