Oliver Stone evita el retrato complaciente y se acerca a Morrison como artista magnético y figura difícil de contener. Val Kilmer ofrece una interpretación física y vocal muy convincente, acompañada por una recreación intensa del ambiente musical de finales de los sesenta.
El conjunto resulta atractivo tanto para volver a verla como para descubrirla por primera vez con sus principales datos de edición reunidos.
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