Yo. Memorias de Helenio Herrera, Barcelona, Planeta, 1962, Tela editorial con sobrecubiertas, 251 pág, láminas b/nm, 20x14 Muy buen estado salvo esporádicas pintas de óxido. Primera edición.
¡Este Herrera es el diablo! ¡Ahora resulta que ha escrito sus memorias! ¡Como si su vida deportiva no armase suficiente estruendo! ¡Como si los periódicos no le dedicasen suficiente espacio! ¡Como si sus palabras no irrumpieran en todos los hogares, en todas las oficinas, en todos los talleres y en cualquier lugar público! ¡Como si no fuese suficientemente admirado! ¡Como si no fuese suficientemente odiado! ¡Ha escrito sus memorias! ¡Dios nos coja confesados!Y, ¿cómo no?, Herrera ha escrito un libro desconcertante, una auténtica novela picaresca que nos divertirá, nos escandalizará y... nos sorprenderá. Nos sorprenderá, porque no es solamente un libro de polémica, no es solamente la biografía de un popular personaje, sino algo más: una fabulosa novela de aventuras, escrita a un ritmo ciento por ciento "herreriano".Cómo don Helenio pasó de no ser más que un golfillo de Casa-blanca a convertirse en H. H. por obra y gracia de su tenacidad y buena fortuna.Cómo descubrió al negrito Ben Barek, entre las alambradas de un campo de prisioneros italianosCómo llegó a España, y lo que le sucedió a su paso por seis clubs nacionales: el Valladolid, el Atlé-tico de Madrid, el Málaga, el Co-ruña, el Sevilla y el Barcelona. Una odisea que ha dejado una alborotada estela de triunfos y escándalos ininterrumpidos.Y después, Italia. Herrera emigra, pero no nos deja. Consigue incluso que la Liga italiana apasione a los aficionados españoles tanto como la nacional. Su equipo, el ínter, se convierte, sin ganar un solo título, en uno de los más populares del mundo. Y se le nombra Seleccionador Nacional. Herrera es el único entrenador que ha sido nombrado sucesivamente Seleccionador Nacional de tres países: Francia, España e Italia. Pero en Italia hay interferencias y H. H. dimite. Cuando Herrera dimite, nunca es un final, sino el principio de una nueva aventura. Probablemente en Chile.Y el balón, como el mundo, sigue girando y don Helenio también, ruidosamente. Es así.