inciden en que el nacionalismo (a poder ser el ajeno, especialmente el de las naciones sin estado reconocido) es fruto de la llamada de la sangre, de oscurantistas sentimientos atávicos o de perniciosos deseos excluyentes. Por el contrario, el libro que el lector tiene entre sus manos parte de una perspectiva completamente diferente. Plantea que el nacionalismo y la conciencia nacional son fenómenos propios de la Modernidad y de la Era del Nacionalismo. Es decir, están históricamente circunscritos y relacionados con el cambio moderno y con los valores a él asociados, como el desarrollo del estado y de la burocracia en el plano político; de la industrialización y de la urbanización en el plano socio-económico; y de la democracia, la secularización y la soberanía popular en el plano ideológico y cultural. 336 páginas.