La picaresca española y el fenómeno de Gil Blas La novela picaresca nació en el Siglo de Oro español con el Lazarillo de Tormes (1554), inaugurando un género satírico y realista centrado en el pícaro: un antihéroe de origen humilde que recurre a la astucia, el engaño y el servicio a múltiples amos para sobrevivir en una sociedad hipócrita y desigual. Aunque escrita en el siglo XVIII por el francés Alain-René Lesage, Aventuras de Gil Blas de Santillana se convirtió en una de las cumbres universales de este género. Lesage adoptó magistralmente la estructura y la atmósfera de la picaresca española, trasladando la acción a una España vívida y moralmente convulsa. A través del viaje de Gil Blas —desde su humilde partida en Asturias hasta su ascenso en las altas esferas de la corte madrileña—, la obra ofrece un fresco social impecable. Su impacto fue gigantesco en toda Europa: no solo consolidó la influencia internacional de la picaresca, sino que sirvió como puente hacia la narrativa moderna, influyendo a autores de la talla de Charles Dickens y Henry Fielding. La famosa traducción del padre Isla al español reafirmó el valor histórico de esta obra imprescindible.