Allende, Isabel: Eva Luna, Barcelona, Plaza & Janés, 1987, Rústica con solapas, 282 pág, 2 hojas, 20x12, Primera Edición, firma antrior propietario
«Me llamo Eva. que quiere decir vida, según un libro que mi madre consultó para escoger mi nombre (...).» «Se llamará Eva, para que tenga ganas de vivir.» «¿Qué apellido...)?»
«Su padre pertenecía a la tribu de los hijos de la Luna. Que sea Eva Luna, entonces.»
Cuando Isabel Allende anunció su nuevo proyecto de novela, dijo que versaría sobre la vida de una mujer, y que la escribiría con un sentimiento festivo y gozoso. Eva es hija de la selva, del analfabetismo y de la pobreza; y de la solución alterna de golpes y dictaduras militares y breves períodos democráticos. En la atribulada biografía de Eva, la tragedia se transforma en drama no exento de comicidad incluso cuando sufre el dolor atroz de amar en vano, y ve morir de amor a una mujer adúltera. Nómada desde la muerte de su madre, y tras abandonar la casa de un célebre embalsamador de cadáveres -el profesor Jones-, su vida sigue el modelo de los personajes de la picaresca. Su familia se compone de una madrina que se vuelve loca; Mimí una mujer con cuerpo de hombre, y Huberto Naranjo -el único amigo de su infancia-, su protector y uno de los primeros en formar parte de los movimientos guerrilleros en Sudamérica. La prosa épica de Isabel Allende logra fundir el destino individual y colectivo, mediante el azar como pretexto y fuente de coincidencias. Esta novela confirma a Isabel Allende como una de las mejores escritoras de nuestros días.
14199