Editorial Joaquin Moritz. México D. F. , 1968
Los Vasos Comunicantes son aquellos que restablecen la unidad entre el mundo de la vigilia y el del sueño. Lo importante es "retener de la vida lo que merece ser retenido". Por eso el sueño libera, exhibe, crea y recrea: borra la noción del tiempo y provoca una "conspiración de silencio y de noche" en torno al amor. El sueño sobrepasa a la realidad y restituye la presencia de los seres amados y ausentes. La mujer enigmática y evasiva aparece envuelta en melancolía y soledad. Los lugares, los objetos, las personas cobran sentido auténtico al animarse por la afectividad evocativa e irracional del poeta. Y es el poeta el que vuelve "a colocar al hombre en el corazón del universo"