Vicent Van Gogh y la melancolía, This is art, 2020, Tapas duras, 48 pág, + DVD, 27x19
Vincent van Gogh (1853-1890) tomó por primera vez un pincel con veintiocho años y murió con treinta y siete. En ese corto espacio de tiempo revolucionó el impresionismo con su sello personal en más de 2000 obras, aunque solo consiguió vender unas pocas antes de su muerte. Óleos como Los girasoles y Noche estrellada, así como sus decenas de autorretratos, lo convirtieron en el máximo exponente del postimpresionismo e influyeron enormemente en el arte del siglo xx.
Para Vincent van Gogh, la melancolía era fuente de creatividad y tormento. La padeció desde pequeño y lo alteró de tal manera que el pintor acabó convirtiéndose en el loco más genial de la historia del arte. Esta emoción, a media distancia entre la nostalgia y la infelicidad, es tan antigua como el arte mismo. Melancolía I, de Durero, la Ofelia de Shakespeare o los «psicopaisajes» de los pintores románticos son solo algunas muestras de la cantidad de grandes obras que nacieron sumergidas en esta emoción.
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