"""En los años ochenta circulaba por las librerías de usados un libro que se llamaba Los cinco minutos de Dios. Solía verlo cada dos po r tres en las mesas de saldos pero mi afectado anticatolicismo de entonces, tan típico de adolescente ampulosa, no me permitía siqui era tocarlo.Nunca supe de qué iba pero algo en ese objeto -en su título misterioso, en su tapa: un gran reloj con números romanos so bre un cielo nuboso- me hipnotizaba. Alguna vez escuché a un librero decir que era un libro para la mesa de luz. Después desapareció . ¿Exactamente qué contenía entre sus páginas aquél libro misterioso? Las preguntas no controlan su ansiedad pero las respuestas, cu ando son buenas, saben manejar sus tiempos. Treinta años después por fin tengo al lado de la cama mi versión dedicada de los cinco m inutos de Dios: se llama A Carlos Pertius: El Espacio y son meditaciones en forma de poemas o poemas en formas de meditaciones para cada día del año. Una antes de dormir predispone la mente al paraíso. María Gainza."" --Contratapa."