El hombre es capaz de ser asumido por Dios como la palabra de su propia y total autocomunicación, es capaz de vivir la vida divina y, desde la resurrección de Jesús, se halla "situado en Cristo": en un horizonte de radicalidad utópico, pero a la vez específico.\n El cristiano ha descubierto que ser hombre es existir de cara a la resurrección y, por eso, ser cristiano debería significar existir en el amor incorruptible. Y esto se corresponde con lo que había sido el anuncio de Jesús: que el hombre está llamado a ser absoluto con ese carácter absoluto del Padre, que Lucas llama "misericor-dia"; que el hombre es capaz de amar con el mismo amor con que ama Dios y que está derramado en nuestro corazón.\n Jesucristo aparece así como una palabra ante el dinamismo humano: ese dinamismo está enfermo; pero tiene una meta, que es el Dios de Jesús, y tiene una realización abierta en su resurrección.\n"Lo natural no coincide con lo humano". "Lo humano es que el hombre deje de ser natural". Ante lo desconocido de esa humanidad por hacer, y ante el bombardeo de mil imágenes del hombre por las que éste se ve solicitado en su vida de cada día, es muy importante para el cristiano la experiencia de la calidad de hombre que se ha degustado en el acceso a Jesús.