Cáscara de nuez de Ian McEwan narra en primera persona la conspiración desde el útero de un feto consciente que espía el adulterio de su madre Trudy con Claude, hermano de su padre John, un poeta depresivo desahuciado de su mansión londinense. El nonato, conocedor de Hamlet y adicto al vino materno, oye el plan para envenenar a John con anticongelante y preservar la casa en alza, mientras critica con humor negro la frivolidad adulta, política global y dilemas morales. McEwan disecciona ambición, culpa y poder con elegancia sardónica, culminando en giros inesperados donde el feto impotente presencia venganzas y redenciones familiares.