En el segundo poemario de Bernardo Santo publicado por La Imprenta el poeta se detiene al final de su vida laboral y, antes de lanzarse a dar el siguiente paso existencial, repasa lo que hay de su esencia en trabajo y viceversa. ¿Somos los lugares donde hemos trabajado? ¿Se transforman esos espacios por la constancia de nuestras horas? "Framacia hospitalaria" no es ni mucho menos un anecdotario, un libro con las batallitas de una vida cargada de experioencias fascinantes, es una reivindicación de la memoria propia como parte de la memoria colectiva de un tiempo y un pueblo. Un tiempo atraveasado en su caso por una transición fallida y por una globalización que ha multiplicado los puebvlos del poeta.