La última gran crisis económica ha puesto de manifiesto hasta qué punto dependemos de una ciencia menos fiable de lo que aparenta. Demasiado a menudo focaliza todos sus esfuerzos en el aumento de ganancias mientras supuestos expertos hacen pronósticos que raramente llegan a cumplirse. Ante esta realidad Galbraith propone su mirada de viejo profesor capaz de ver en la economía una rica amalgama de ideas y períodos históricos y trabajos colectivos.