"Manzi va al cine, en efecto. Y, más concretamente, al menos en un principio, va al cine de barrio, va al cine en Boedo. Pero la cuestión a indagar, a interrogar y discernir, no es solamente a qué va y cómo va Manzi al cine, sino también, y sobre todo, qué se lleva del cine cuando sale es decir, qué es lo que el cine suscita en él o inspira en él, y qué lleva al cine cuando va es decir, qué le aporta, de qué lo nutre, con qué lo transforma, ya que Manzi deja de ser muy pronto nada más que un espectador. Pablo Ansolabehere encara ese propósito con el meticuloso rigor del investigador que se ve impulsado por su más genuina curiosidad, y no por algún cumplimiento prescripto en formularios administrativos; con el brillo sereno de la inteligencia que se aplica a las cosas que de veras le importan; con una escritura admirable que parece tomarse en serio, y no citar por gusto, aquella postulación de Roland Barthes de que un crítico literario es también un escritor ... Martín Kohan. --Descripción del editor."