Este libro es una obra maestra de Juan Crisóstomo, uno de los más grandes oradores de la cristiandad. En él, Crisóstomo se esfuerza por resaltar el sentido literal e histórico del texto, así como el espiritual. Es uno de los padres que mejor esclarecen el contenido de las Escrituras de manera profunda y práctica. Sus discursos se dirigían a llevar a la práctica del Evangelio sin medias tintas, llevando la vida evangélica en medio del pueblo.