Después de una aventura impetuosa, el multimillonario griego Jax Antonakos dejó a Gemma Dixon desolada y embarazada, aunque él no lo supiera. En aquel momento, ella estaba decidida a llevar una nueva vida con su hija, pero cuando Jax entró nuevamente en su mundo, no pudo disimular la reacción instantánea a su atrayente atractivo. Jax estaba dispuesto a luchar por una heredera caída del cielo, especialmente cuando le garantizaba que se quedaría con aquella mujer arrolladora. Estaba decidido a recordarle la afinidad insaciable que tenían en la cama para reclamar su cuerpo y a su hija.