Este libro es una crónica de un recorrido por todos los rincones de los Países Catalanes para captar el estado de la lengua, desde Benasque hasta Alguer y desde Perellós hasta Oriola. El libro recoge los microtesoros del habla y también su retroceso. Los cambios van muy deprisa, hoy, y las cifras demuestran que el catalán pierde como mínimo un punto porcentual anual y en algunos territorios, más. La situación a todo el mundo es de sustitución avanzada, de pérdida de prestigio grave y dimisión unánime entre los más jóvenes. Pero lo fundamental, el punto de inflexión, es que hemos perdido la capacidad de integrar: la lengua del ambiente es ya el castellano. La situación real es que la lengua va a la deriva y solo una acción decidida de la sociedad civil puede rescatarla.